Ricardo condujo para llevar a Marina y Orión de vuelta al lugar donde subieron al auto.
Sabiendo que su tía estaba a punto de enojarse, Orión no esperó a que hablara, abrió rápidamente la puerta y bajó del auto.
Marina lo miró de reojo, consciente que había hecho algo mal.
Ricardo bajó la ventana del auto y preguntó:
—¿Quieres que los lleve hasta la puerta de casa?
—No es necesario —respondió Marina, con voz fuerte.
Estaba molesta y no sabía a quién dirigir su ira, así que Ricardo, sin saber nad