La puerta no se podía abrir, estaba cerrada con llave.
—Pásame la llave de repuesto —ordenó Perla a la empleada.
—Cómo ordene.
Desde dentro de la habitación, Andi escuchó el sonido de la puerta abriéndose, lo que lo puso más nervioso. Bajó la cabeza y siguió escribiendo sin importar si las respuestas eran correctas o no, solo tenía que llenar la hoja.
La empleada regresó rápido. Perla giró la llave y entró, encontrando a Orión escribiendo con mucha concentración.
Perla se acercó.
—Orión, deja de