Orión siguió hablando:
—Señor César, puedes llamar al señor Ricardo, seguro que está con mi tía.
Tenía razón. Después de todo, fue Ricardo el que lo llevó por la mañana.
La llamada se conectó rápidamente. César habló con tono neutral:
—Andi quiere cenar conmigo. Cuando terminemos, ven a recogerlo.
—De acuerdo, no hay prisa. Llámame cuando terminen. —Ricardo aceptó sin problema, pero al fondo se escuchaban voces de una mujer discutiendo.
—¡Ricardo, ya está oscureciendo, ve a buscar a Andi ahora m