Teresa estaba en una mesa bebiendo, halagando al alcalde de Playa Escondida, sin prestar atención a la pantalla de su celular.
Ahora, su cara estaba muy pálida, como si hubiera visto un fantasma.
César salió del baño.
El alcalde giró la cabeza para mirarlo y le hizo una señal para que se sentara a su lado. Con voz de borracha dijo:
—César, ven, siéntate. Te voy a contar algo, este proyecto multinacional tiene a varios muy interesados en Runpex.
El alcalde se inclinó hacia un lado, con