Capítulo 315
Marina estaba tan enojada que quiso pegarle, pero cuando su mano estaba a medio camino, pensó de repente en Ricardo.

¿Sería él quien había enviado las flores?

Y esas palabras tan cursis… eran justo el tipo de cosas que él diría.

Dudando, tiró la tarjeta sobre la mesa y estuvo a punto de tomar su teléfono para mandarle un mensaje y preguntarle directamente.

¿Ayer la había seguido hasta su casa? ¡Ese maldito de Ricardo!

Apenas sus dedos tocaron el celular, cuatro pares de ojos la miraron
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