¿Por qué los adultos dicen una cosa cuando sienten otra?
Eso fue lo que pensó Andi.
—¿De dónde sacas que mi pausa fue por emoción? ¡Solo estaba dudando! —Marina levantó la barbilla con firmeza, tratando de defenderse.
Andi blanqueó los ojos.
Sus dos ojitos lo habían visto claramente.
No entendía por qué su tía armaba tanto problema.
¿No era mejor que ella tuviera novio antes que su mamá?
—Tía, es una cena de mariscos en El Jardín Secreto, ¡un lugar con lista de espera de tres meses