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Teresa había vuelto a su oficina, sentada y de buen humor. Había visto los comentarios en internet y todos eran muy positivos. Estaba a punto de meterse de lleno en su trabajo, cuando Saúl le mandó un mensaje.
Una foto de ella en la cama, con una sonrisa burlona. El siguiente mensaje decía:
—¡Lo hiciste muy bien anoche! ¡Qué tan apasionada!
Te