— ¿Serias tan amable de comer conmigo al mediodía?
— Claro que sí. — Anán había olvidado completamente lo que había dicho a los tipejos en la puerta cuando salió.
César sacó su celular y llamó a Ricardo, que aún trabajaba en el hospital.
— Al mediodía no iré a comer, tengo una reunión de negocios de última hora.
— Espérame un momento, en seguida termino, y voy contigo... — Ricardo estaba cerrando unos documentos y tomaba su maletín mientras salía. No terminó de hablar cuando se cortó la llamada