Después de desayunar, cada uno se dedicó a sus cosas: los que debían trabajar fueron a trabajar, y los que debían estudiar se pusieron a estudiar.
Hoy Orión no fue a la empresa con William, sino que comenzó a estudiar informática con Álvaro.
Casi todos ya se habían terminado de comer, quedando solo Marina y Ander, que estaba esperando pacientemente.
—Tía, ¿podrías sacarme al parque hoy? —preguntó Ander con una mirada tierna.
—Imposible —respondió Marina firmemente.
—Ni creas que no sé qué estás