Era tarde en la noche, la asistente Clara ya había terminado su jornada laboral. César no permitió que Rajiv fuera con él y tomó las llaves del auto para conducir solo por las calles desiertas de Playa Escondida en medio de la madrugada. Estaban tranquilas a esa hora, sin vehículos, despejadas para el elegante Maybach negro que atravesaba rápidamente la noche lluviosa.
Aunque intentaba evitar ver a Lorena, el auto terminó justo en la entrada del hospital.
La lluvia cesó al rato y el aire se volv