El bullicio de "La Prohibida" era ensordecedor, pero para Emma, todo se volvió un zumbido lejano. Tenía el pequeño trozo de papel arrugado en el puño, sintiendo cómo el borde le cortaba la piel de la palma. "Pregúntale a Azkarion qué hacía su padre con mi familia antes de morir".
Miró hacia el salón. Azkarion estaba riendo mientras servía una jarra de agua a una pareja de ancianos. Se veía tan feliz, tan liberado de la carga de su apellido, que a Emma le dolió el pecho. ¿Podía ese hombre, que l