Alba
Camino rápido por la calle, con la respiración entrecortada, como si acelerar pudiera hacerme olvidar la noche, sus silencios y sus frases.
El viento muerde mis mejillas y enreda mi cabello. Siento cada mirada posada sobre mí, pero no tengo fuerzas para cruzarlas.
El café que vacié apresuradamente esta mañana todavía quema mi garganta. Es demasiado amargo, demasiado frío, al igual que esta historia.
Mi teléfono vibra.
Marco. No respondo. No quiero.
Cada vez que su nombre aparece, es un