Pov. Valentina
Después de esa emboscada en el restaurante, me sentía aún más perdida. ¿Qué pretende este señor de mí...? Me enfoqué en la cocina para no terminar volviéndome loca.
Alrededor de las 4 de la tarde, dejé todo en manos de mi sous chef y salí para mi cita con la ginecóloga. Era solo una visita de rutina. Me dijo que todo estaba bien, pero me cambió las pastillas. Las anteriores me estaban causando desórdenes hormonales.
Después de la consulta, regresé a casa. Me di una ducha larga, f