Capítulo 9.- Al fin en casa.
Layla despertó antes de que saliera el sol, aunque difícilmente podía llamarse despertar a algo que no había sido sueño. La mala noche le pasaba factura en cada centímetro de su cuerpo: un dolor de cabeza punzante, como ráfagas de estática detrás de los ojos, se mezclaba con un calambre sordo y persistente en su bajo vientre, un recordatorio físico y amargo de su realidad actual, Pero que ella aún no sabía.
La cena había sido un complot, de lo único que se hablaba era de negocios y de ese her