Capítulo 12.- Silencio que mata.
El silencio de la habitación la envolvía como un manto cuando el sueño la alcanzó por completo. Era un silencio denso, casi palpable, interrumpido apenas por el murmullo lejano del viento contra las ventanas y el tic tac pausado del reloj sobre la pared. En su descanso, las imágenes se mezclaban sin orden: el jardín bajo la lluvia, la voz de su madre llamándola desde el otro extremo de la puerta, el rostro serio de su padre al despedirse. Los recuerdos flotaban sin lógica, unidos solo por una