Capítulo 10.- Bajo la lluvia.
El aire en el comedor se había vuelto irrespirable, una mezcla densa de aroma a carne asada, vino costoso y el veneno puro que emanaba de las palabras de Dimitrik. Layla sentía que las paredes de la mansión se cerraban sobre ella como las mandíbulas de una bestia. La mención de la noche en el yate, arrojada sobre la mesa como un trofeo sucio frente a su padre recién liberado, fue la estocada final.
Sin pedir disculpas, sin mirar a sus padres a los ojos por temor a ver la vergüenza o la comprens