La noticia había estallado como una granada en el corazón de la industria literaria. “Ecos del Silencio”, el libro basado en el diario de Elena, se había convertido en un fenómeno viral. Las ventas se dispararon, los lectores lo citaban en redes, y las librerías agotaban existencias en cuestión de horas. Pero mientras el público aplaudía el valor de la historia, detrás del telón comenzaban a moverse hilos invisibles.
Alexander recibió la llamada una mañana de martes. Estaban tomando café en la