El problema con sostener una verdad a medias no era la mentira.
Era el desgaste.
Porque mantener una versión requería más que inteligencia; requería constancia, precisión… y una resistencia que no todos podían sostener cuando la presión dejaba de ser externa y comenzaba a filtrarse por dentro.
Elena lo sintió al día siguiente.
No en las palabras.
Sino en los silencios.
La oficina seguía funcionando con la misma eficiencia de siempre, los informes circulaban, las reuniones continuaban, y, en apa