El primer golpe no fue público.
Pero fue lo suficientemente fuerte como para cambiarlo todo.
Elena lo sintió antes de verlo, en la forma en que el ambiente de la oficina se volvió más contenido, más consciente, como si cada conversación estuviera siendo medida antes de existir. No era paranoia. Era precisión. Algo había cambiado, y esta vez, no era sutil.
Cuando finalmente recibió la notificación oficial, ya sabía lo que iba a decir.
La auditoría había sido elevada.
Ya no era una revisión inter