Elena había aprendido hacía mucho tiempo que el miedo rara vez desaparecía.
La mayoría de las personas simplemente aprendían a disfrazarlo.
Con autoridad.
Con rutina.
Con silencio.
Pero el verdadero problema comenzaba cuando el miedo dejaba de esconderse detrás de la lógica y empezaba a tomar decisiones por sí solo. Porque entonces ya no era una emoción.
Era dirección.
Y eso era exactamente lo que estaba ocurriendo dentro de aquella empresa.
La lluvia comenzó poco después del anochecer, golpean