La vida después de la tormenta con Sofía y la honestidad de Maximiliano se había asentado en una rutina dulce y prometedora. Aunque la sombra de su pasado a veces se cernía, la luz de nuestra renovada conexión era mucho más brillante. Maximiliano seguía siendo mi refugio, mi confidente, el hombre con el que redescubría la alegría en las pequeñas cosas.
Mi trabajo en Ferrer Global como directora de proyectos globales me mantenía ocupada y me apasionaba realmente. Liderar equipos internacionales