Capítulo 43

El silencio que siguió a mi explicación era pesado, cargado de las emociones que no se habían expresado y que flotaban en el aire del pequeño salón privado. La mirada de Maximiliano seguía fija en mí, intensa y escrutadora.

Elena observaba a sus dos hijos con una expresión que denotaba preocupación y una creciente comprensión de la complejidad de la situación. Andrés, a mi lado, parecía tenso, como anticipando lo que vendría.

Finalmente, Maximiliano rompió el silencio, su voz ahora más suave p
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