La Catedral de San Lorenzo se alza sobre Génova como un gigante de mármol rayado, una cebra de piedra blanca y negra que parece advertir que, en este lugar, no existen los grises. O eres luz, o eres sombra. Entré por el portal mayor sintiendo el peso de los siglos sobre mis hombros, pero lo que realmente me oprimía el pecho era el USB que llevaba escondido en la palma de mi mano, una pequeña esquirla de metal cargada con el veneno digital que yo misma había destilado.
El aire dentro de la cated