Capítulo XIV: Una tensa noche.
Abigaíl asintió. Fue una respuesta simple, apenas un movimiento de cabeza, pero contenía la compleja mezcla de agotamiento, resignación y una curiosidad que no se atrevía a nombrar. Aceptaba la realidad de la cama matrimonial, la única disponible en medio del lodazal invernal que era Montana esa noche. La mirada de Joe, que había sido una mezcla fugaz de culpa y una decisión silenciosa, la había instado a la aceptación. No había preguntas, no había drama. Solo necesidad.
Subieron al tercer piso