La tía Helen disfrutaba de una copa en la amplia barra del bar junto a la piscina, donde un hombre que acababa de llegar la saludaba con un beso. Parecían conversar con complicidad, tomados de las manos, intercambiando besos que iban y venían. Nita observaba la escena con atención, y por fin, la tía Helen lucía radiante, llena de felicidad.
Ella, por su parte, se despidió de Garry agradeciéndole por el tiempo compartido y la copa de helado. Sin prisas, decidió marcharse a dormir, ya que era tar