Marga permanecía en silencio observando el pasillo, las personas iban y venían, los médicos caminaban con agilidad, y por los altavoces se anunciaba el llamado a sala de cirugía.
Su madre estaba en una de esas salas, entre la vida y la muerte, entre continuar o partir.
Su hermana se acercó con un café mediano.
-Olvidé la crema-.
Marga tomaba el café perdiéndose en el aroma.
- ¿Han dicho algo? -. Preguntó Alina.
-Nada-.
-Papá viene en camino-. La voz de Alina era cálida.
-Creo que es mejor que s