Grace, al escuchar aquellas palabras de la boca de Edward, no podía creerlo.
— ¿Me…? ¿Me quieres?—preguntó atónita. Él asintió. Acarició sus mejillas, y se miró en sus ojos.
— ¿Es tan extraño escuchar esas palabras?—quiso saber, ella arrugó su ceño y asintió.
—Eres la primera persona que…—la voz de Grace se quebró, y él entendió el resto de la oración a medio terminar. La abrazó a su cuerpo y algo en él siguió emergiendo sin previo aviso.
—Y tú eres la primera persona que le digo esas palabras.