Grace abrió la puerta y se encontró con Noah, visiblemente preocupado. No entendía ese comportamiento tan extraño. ¿Acaso una mujer no puede ir al baño y tardar unos minutos?
—Marie, ¿por qué has tardado? —preguntó Noah, esbozando una sonrisa forzada. Pero Grace percibió que no era solo cortesía; había algo más, una sombra que podría parecer tóxica a simple vista. Sin embargo, debido a su inexperiencia, descartó la idea.
—Querido, ¿qué pensará nuestra anfitriona si vienes a buscarme al baño cua