El jardín de los Langford, decorado con una elegancia intemporal, se vestía de luces y sombras que bailaban entre las carpas blancas, mientras el suave murmullo de un cuarteto italiano llenaba el aire. El compás lento de «Parlami d'Amore Mariù» se deslizó sobre los invitados, marcando el ritmo de un baile cargado de emociones contenidas.
Edward y Grace se encontraron rápidamente en la pista, pero cada uno en brazos de otro. Desde el inicio, Edward sintió cómo su sangre hervía al ver a Alessio s