Edward claramente estaba tenso cuando la mano de Valentina Bianchi, la mujer hermosa, castaña, pechos voluptuosos y sonrisa hermosa de la fiesta de la semana pasada, tomó su brazo y soltó una risa a un comentario de parte de él.
— ¿Y cuándo regresarás? Debes de mostrarme los viñedos de tu familia, yo podría enseñarte los míos…y también mis viñedos. —ronroneó, haciendo que Edward solo mostrara una mueca, copia de una sonrisa a medias.
—Señorita Bianchi, creo que debería de recordarle que…
—Que e