Vladimir Sokolov
Íbamos en el coche rumbo al hotel donde estaba mi hermano. Annabelle hablaba por teléfono y Bruno con su escolta. Yo me mantenía callado pensando en lo que haría con mi hermano, como le torturaria.
—Me dijo Bruno que tenías pareja. — la voz de la italiana, me sacó de mi subconsciente.
—No me sorprende. — sonreí. —Si, ella está en Nueva York con su familia.
—Me gustaría conocerla, ¿Por qué no la traes a Italia? — negué.
—De momento no puede viajar, fue operada hace poco y no puede viajar.
—¿Qué le ocurrió? Si no es mucho preguntar. — reí, algo me dice que ella intenta distraerme.
—Fue diagnosticada con problemas de corazón. — abrió sus ojos con asombro. —Ella intentó seguir con las medicaciones, pero llegó un momento que su corazón ya no resistió. Me llamaron para informarme de lo que había ocurrido y tuve que viajar, y pagar un corazón nuevo. — Annabelle me sonrió, mirándome como con aprecio, cariño, no sabría descifrarlo.
—Eso es muy bonito, dice mucho de ti.