Sarah Brown
En aquel balcón, donde siempre estaba, se había vuelto mi paz. Me encantaba las vistas desde ahí, era maravillosas. Al menos mirando aquellas vistas, me hacían tener la mente en blanco.
El sicópata no me dejó hablar con mis padres, tenía que saber de ellos, si me buscaban, no sabía absolutamente nada. Empecé ha tener frío y decidí entrar para tumbarme y taparme. Me sentía triste, cabizbaja, sin ánimos, sin fuerzas. Me sentía tan agotada, que solo quería dormir e incluso de morir.