No sabía cómo actuar. Todo dentro de mí se sentía fuera de lugar, como si cada cosa que había creído cierta hasta ese momento se desmoronara sin previo aviso. Conocer esa verdad —una que mi mente había sepultado con tanta precisión— me dejaba expuesta, vulnerable, vacía.
Máximo estaba frente a mí, hablándome con esa voz grave y segura que siempre lograba descolocarme.
—Ya está solucionado —dijo, con una calma irritante—. El asunto de la foto, la demanda, todo. El chico no volverá a molestar.
As