Salí del baño envuelta en el vapor, con el cabello húmedo pegándose a mi cuello. Me puse una sudadera ancha y un top blanco, lo suficientemente cómodos para dormir, pero no tanto como para sentirme desprotegida. No era por miedo… era por precaución. Con Máximo bajo el mismo techo, cualquier descuido podía volverse un error.
Tomé el vaso de la mesa y caminé hacia la cocina. El silencio era tan profundo que podía escuchar el roce de mis pasos contra el piso. Apenas encendí una lámpara tenue, el