El reloj marcaba las dos en punto cuando entré en la sala de conferencias principal, ubicada en el último piso del edificio.
El espacio era amplio, con paredes de cristal que ofrecían una vista perfecta del horizonte milanés. La luz natural entraba a raudales, iluminando la larga mesa ovalada de madera oscura rodeada por sillas tapizadas en cuero negro. En el extremo, una pantalla mostraba el título del proyecto: “Torres Vanguardia: Reestructuración y Diseño Integral”.
Los directivos iban llega