La luz del amanecer se filtraba tímidamente entre las cortinas, dibujando patrones dorados sobre las sábanas revueltas. Elena despertó primero, como solía suceder últimamente. Observó a Adrián dormido a su lado, vulnerable como pocas veces lo había visto. Su respiración era profunda y rítmica, su rostro relajado, despojado de aquella máscara de control que solía llevar durante el día.
Se permitió contemplarlo sin el temor que normalmente la invadía cuando él estaba despierto. Adrián dormido era