Darian la miró serio, incapaz de comprender al principio la magnitud del silencio de Elena. Ella permanecía en estado de shock, casi catatónica, sin poder articular palabra. Sus ojos, perdidos en un punto indeterminado, reflejaban una mezcla abrumadora de sorpresa, incredulidad… y una felicidad tan grande que parecía desbordarla de forma peligrosa para su mente.
Al observar aquella reacción, el corazón de Darian dio un vuelco tan fuerte que sintió que se le clavaba en el pecho. Se levantó de la