Mientras Elena temblaba en los brazos de Darian, el eco de las palabras de Leo seguía clavándose en su mente: “Sofía ha despertado.” Esa frase lo cambiaba todo. El miedo la paralizaba, pero Darian sostuvo su rostro con firmeza.
—No dejaremos que él decida por nosotros —dijo con voz grave—. Vamos a la ciudad A.
No había más que hablar. Tenían que enfrentar la verdad antes de que Leo destruyera lo que tanto les había costado construir.
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En el hospital, Leo Álvarez repasaba en su computadora el