El regreso de Darian a la aldea no había pasado desapercibido. Desde que puso un pie en el territorio de la manada Luna Negra, cada movimiento suyo era observado con respeto, curiosidad y, en algunos casos, desconfianza. Aunque había dejado de ocupar el puesto de líder, seguía siendo un rey licántropo de sangre pura, y su sola presencia bastaba para remover viejas lealtades y despertar la reverencia de quienes lo conocían.
Miriam había recibido a la pareja con la calidez de una madre, pero tamb