Nunca imaginé que mi vida terminaría así.
Nunca creí que aquello que comenzó como un trato frío —un engaño, un contrato, una obligación— pudiera transformarse en el mayor regalo que la vida me daría.
Si alguien me hubiera dicho que al firmar ese contrato descubriría quién era realmente, le habría dicho que estaba loco.
Si me hubieran dicho que ese empresario arrogante, serio, inaccesible…
se convertiría en mi hogar, en mi mundo entero…