Elise
Años antes
Los niños que me rodeaban me miraban con miedo y asombro, a pesar de que ya llevaba más de media hora jugando a las cartas con ellos. Había tenido que golpear las manos de algunos para que no me tocaran las tetas, pero prefería eso a estar con los adultos, que estaban extasiados y aterrorizados por la presencia del prometido de mi hermana.
Sonia no podía estar más feliz; era el centro de atención de la fiesta, o al menos eso imaginaba yo. No había podido volver a casa en todo