Capítulo 5— ¿Dónde se había metido Herodes Prat?
Narrador
— ¡Baja del auto ahora!
Al llegar finalmente a la mansión Prat, Herodes le ordenó a Bárbara, aún muy molesto y cruzándose de brazos renuente a mover un solo músculo. Ella solo respondió:
— No... No quiero...
Apretando los dientes y señalando al chófer y a uno de sus hombres que salieran del auto, Prat se giró ligeramente para observar a Bárbara y su berrinche del día. Dibujando una pequeña sonrisa en su rostro, que no era más que una máscara que ocultaba su verdadera molestia, preguntó:
— ¿De verdad te comportarás de esta forma, Bárbara? ¿Como si fueras una niña? ¿Acaso no te ha quedado claro que conmigo no se juega?
Desviando su mirada a un lado para evitar mirarlo, Bárbara enmudeció pretendiendo hacer como si él no se encontrara allí y, apretando los dientes, Herodes siseó un poco más cerca de perder la paciencia:
— Esto debe ser una jodida broma.
Permaneciendo de la misma forma sin querer mirarlo, Bárbara rogó al cielo un mi