Capítulo 51— Amar sin reservas
Narrador
Apenas cruzó la puerta de la habitación, Herodes cerró de un golpe y sin darle tiempo a reaccionar, la tomó de la cintura y la empujó contra la madera, atrapándola entre su cuerpo y la puerta. Bárbara dejó escapar un suspiro ahogado, pero no se apartó. Al contrario, sus dedos se aferraron a su camisa con una necesidad que delataba todo lo que no se había atrevido a decir. Herodes bajó el rostro hasta el de ella, su aliento caliente chocando con sus labios entreabiertos.
—Te amo, Bárbara Prat... Te amo con todo mi puto ser— Herodes le sostuvo la mirada mientras la mantenía acorralada entre la pared a sus espaldas, y su cuerpo — Sí, me equivoqué, pero te amo... Tenía miedo de que una vez que supieras la verdad me odiaras, y no me equivoqué.
Bárbara pasó saliva sintiendo cómo esa primera palabra la paralizó ¿Herodes la amaba de verdad, tanto como para hacer todo lo que hizo para tenerla?
—Salvé a Fabián aquel día porque sabía que si le pasaba algo