Capítulo 53—
Narrador
Con la respiración agitada y bajando del auto tan rápido como pudo sin importarle los gritos del chofer que Herodes le había asignado, Bárbara se apresuró a ingresar a la bodega en donde presuntamente le había señalado Fabián que se encontraba. Independientemente de todo lo que le había hecho de venderla a Herodes, sabía que si ella no llegaba a tiempo posiblemente lo encontraría muerto.
Pensando que había sido abandonado a su suerte como había sucedido en un par de ocasiones pasadas tras recibir una fuerte golpiza, Bárbara sentía que tenía que auxiliarlo, al menos por una última vez, y abriendo la puerta que se encontraba a medio cerrar una vez en su interior trató de localizarlo.
— ¡Fabián! ¡Fabian! ¿Estás aquí?
Entrando poco después el chofer, quien antes de seguirla intentó llamar a su jefe para decirle que estaban allí pero que no respondió por asuntos de trabajo, el hombre estudió la bodega, y siendo inmovilizado por la espalda al ser apuntado, este solo sol