Capítulo 6— Cumple con tus deberes
Narrador
Iniciando un nuevo día, Bárbara, tras pasar una noche nada agradable, se colocó de pie. La ausencia de Herodes, por más que pensaba, podría tranquilizarla, solo la inquietó.
Llegando hasta el espejo de cuerpo completo a escasos metros, al observarse en este grandes ojeras se divisaban en su rostro, y chasqueando la lengua maldijo a Prat.
¿Dónde carajos se había metido como para no llegar a dormir a casa, para pasar la noche lejos de su esposa, la que ante los demás quería aparentar que amaba?
Decidiendo que era el momento de dejar de pensar estupideces, Bárbara solo se despojó de la ropa, e ingresando al baño tal vez el agua disiparía sus pensamientos.
Dejando el agua caer sobre su rostro, Bárbara por un instante olvidó los problemas que la aquejaban, y saliendo poco después se preparó para desayunar. Si Herodes había llegado o no, ese era su asunto, se suponía que la había adquirido para ser uno de sus trofeos, una esposa de adorno, una muñ