Valeria lo introdujo en su boca lentamente. Los ojos de su marido se oscurecieron aún más, el negro de sus pupilas opacaba casi por completo el gris de su mirada. Supo que lo estaba disfrutando y continuó… continuó por largo rato. Repitiendo la acción. Sintiendo por momentos que se ahogaba. Degustando de su sabor.
Enzo la separó con un movimiento brusco cuando sintió que estaba a punto de llegar. No quería derramarse aún. Deseaba hacerlo en el interior de su esposa. Solo en ese lugar.
Se entreg