Esta vez todo era diferente, comenzando por el hecho de que esta vez sí usaría un vestido blanco.
Valeria contempló frente al espejo cómo el vestido caía en ondas sobre su cuerpo. Había elegido un diseño sencillo, sin ostentaciones. Su embarazo ya se notaba un poco y, aunque en un principio había querido posponer la boda hasta el nacimiento del pequeño, su desesperado futuro esposo no se lo permitió.
“¿Crees que soy capaz de esperar más meses sin que seas mi esposa?”, le había dicho. El solo re