Enzo y Valeria llegaron juntos a la empresa, pero tomaron caminos separados.
Él tomó el ascensor a la planta cinco, donde se ubicaría su nueva oficina como vicepresidente. Ella subió a la última planta, donde Rodrigo ya la esperaba.
—Este es el informe del cierre trimestral, y también incluí el avance del próximo proyecto —comenzó Rodrigo sin perder tiempo. Era un hombre demasiado eficiente. Aburrido, incluso. O eso era lo que le parecía, ya que pocas veces lo había visto sonreír.
Valeria asint