La nueva oficina presidencial era amplia, elegante, silenciosa. Demasiado silenciosa. Valeria revisaba algunos papeles cuando escuchó unos golpes en la puerta.
—Adelante —dijo sin levantar la mirada, esperando que fuera Rodrigo o quizás la secretaria.
Sin embargo, nada era lo que creía. Se trataba de Olivia.
Quiso bufar de mera frustración, pero en su lugar trató de contener la repulsión que le provocaba su sola presencia.
¿Por qué, de todas las personas, tenía que ser ella?
La mujer e