Valeria entró al nuevo departamento con las trillizas de la mano, una sonrisa leve adornaba su rostro mientras las niñas miraban todo con ojos muy abiertos.
—¡Es gigante! —dijeron.
Y sí, ese era el principal objetivo: que nunca más les faltara espacio, que nunca más les faltara absolutamente nada.
Con el dinero de las acciones había logrado algo que creía imposible hace unos meses: conseguir un lugar propio, seguro, digno… y mucho más espacioso que aquel departamento sencillo que alquilaba en A